Una enfermedad de la piel que se relaciona en muchos casos con el «como nos sentimos» y afecta al 5-10% de los niños lactantes menores de 2 años.

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria y crónica de la piel que causa un intenso picor. Suele comenzar en la infancia, antes de los 5 años y el 50% de ellos lo hacen en el primer año de vida.

Los síntomas son principalmente la sequedad y enrojecimiento de las mejillas acompañado de un intenso picor, que provoca el rascado, llanto e incluso insomnio.

Las lesiones pueden progresar generando costras y afectar incluso al cuero cabelludo, frente, pabellones auriculares, cuello, cara posterior del tórax, así como muslos, piernas y dorso de manos y pies.

Su aparición depende de múltiples factores:

-Genéticos, como antecedentes familiares de rinitis alérgica o asma.

-Inmunológicos como pudiera ser el estres, que altera el sistema inmune.

-Neuroendocrinos, que se relacionan con los anteriores y que generan el picor en la piel.

-Ambientales, sobretodo en las grandes urbes.

Para mejorar la dermatitis se aconsejan los baños templados y cortos a base de avena y aceites vegetales o minerales, sin friccionar la piel. Es importante secar bien todos los pliegues con una toalla sin raspar la piel y aplicar crema hidratante y leche materna. Si las cremas causasen picor, se aconsejan aceites o lociones especiales para la dermatitis, incluso para «dermatitis del pañal»

Hay que tener en cuenta que la relación de la piel con el «como nos sentimos», siempre se ha dicho y es una verdad, que la sensibilidad está en la piel. No podemos olvidar que la piel del bebé es el mayor órgano en relación con su pequeño volumen corporal.

Ésto nos habla de la importancia que tiene la piel para su desarrollo no sólo físico sino también emocional. Por ello, debemos acariciar, tocar y besar sin límites al bebé.

Con el porteo le tenemos más cerquita para ello y si es piel con piel, mejor.

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