La alimentación de la madre influye muy poco en la producción ni en la calidad de la lecha materna. No lo decimos nosotros, lo dice el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Según estos, “el estado nutricional de la madre, salvo en casos de desnutrición extrema, no interfiere en la capacidad de producción láctea ni en la calidad de la leche materna”.  La prueba está que en zonas de guerra o lugares muy pobres, los bebés sobreviven gracias, exclusivamente, al sustento de leche materna. Sin embargo, esto no quiere decir que la mujer no deba llevar una dieta sana y equilibrada. Cabe destacar que una situación extrema de desnutrición de la madre, la producción de leche sí podría verse afectada. 

En países como el nuestro, el ritmo de vida de la sociedad actual hace que, en ocasiones, no se disponga del tiempo o las ganas de no cuidar la alimentación. El resultado es que muchas personas –también mamás- estén “malnutridas”(condición causada por una dieta inadecuada o insuficiente, o por un defecto en el metabolismo de los alimentos).

Los expertos insisten que  una dieta estricta reduciendo notablemente la ingesta diaria de calorías sí puede tener incidencia en la producción de leche materna. Estos desaconsejan que se corte la ingesta de calorías de manera repentina y se haga de manera gradual, así la producción de leche no se verá afectada y se gozará de una mejor salud. Si se desea perder peso tras el embarazo es recomendable acudir un médico especialista que pueda dar las directrices adecuadas para hacerlo de la manera más saludable.

 

¿Afecta el estado emocional a la producción de leche materna?

El estado anímico puede actuar sobre el funcionamiento del cuerpo en determinadas personas. Algunas mujeres sufren depresión post parto después de dar a luz; esto que afecta directamente al estado de ánimo en general de la madre puede influir también en la producción de leche. Si es así, es importante ponerse en contacto con profesionales para restablecer cuanto antes el bienestar emocional para un mejor cuidado del bebé y propio.

De la misma manera, una situación de estrés o una mala noticia puede afectar a la producción de leche, de manera temporal, haciendo que salga menos cantidad o que incluso que se “corte” la producción durante un periodo corto de tiempo. Esto no se suele prolongar más de escasos minutos –cuando pasa la situación de estrés o el acontecimiento que ha producido tristeza o bloqueo la leche vuelve a producirse de la manera habitual-.

Esto no tiene porqué suceder siempre ni a todas las madres. En general, la cantidad de leche depende del tipo de mama y de su capacidad de producción. El estimulo para la fabricación de leche es precisamente la succión y vaciado del pecho que produce el bebé al alimentarse. Al fin y al cabo, lo más importante es la nutrición del niño por lo que si se piensa que se está produciendo poca leche por un motivo u otro se recomienda acudir al pediatra.

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